Preocupaciones y mitos
Me dijeron que dejemos el idioma de herencia: qué preguntar
“Un médico o un profesor nos dijo que dejemos el idioma de herencia. ¿Dejamos de hablarlo en casa?”
Por el equipo de Kinlingua · Actualizado 18 de octubre de 2026
Puedes hacer una pregunta antes de cambiar nada. King y Mackey, en The Bilingual Edge, dicen que este consejo es común y viene de personas con buenas intenciones, pero que ninguna investigación sólida lo respalda. La pregunta que proponen es: ¿qué es, en concreto, lo que les preocupa de mi hijo y cómo creen que se relaciona con tener dos idiomas? A veces se da por hecho que las dos cosas están ligadas cuando no lo están, y la respuesta te muestra en cuál de los dos casos estás.
De dónde viene este consejo
King y Mackey describen la recomendación como común y como algo que dicen personas con buenas intenciones. También afirman, en uno de sus "Fast Facts", que el bilingüismo no causa retraso del habla ni ningún otro trastorno del desarrollo. Esa es la posición de los autores en el libro, no un hallazgo que tomen de otra persona.
La apoyan en un estudio de 1992 (Pearson, Fernandez y Oller), tal como ellos lo cuentan. Compararon a niños que hablaban solo inglés con niños que hablaban inglés y español, con el mismo cuestionario de vocabulario. El vocabulario creció al mismo ritmo en los dos grupos, y para la edad escolar el vocabulario combinado de los niños bilingües igualaba o superaba al de sus compañeros monolingües. Leímos el relato de los autores, no el artículo original. Añaden que, a edad temprana, es normal tener un vocabulario más pequeño en cada idioma por separado, y que la diferencia suele cerrarse para la edad escolar.
Preguntas para el médico o el profesor
Las dos primeras preguntas son el guion de los propios autores. Las otras dos mantienen la conversación en la preocupación misma, sea cual sea el idioma que uses en casa.
- ¿Qué es, en concreto, lo que le preocupa de mi hijo?
- ¿Cómo cree que eso se relaciona con tener dos idiomas?
- ¿Hay algo que debamos hacer frente a esa preocupación, sea cual sea el idioma que usemos en casa?
- ¿Qué esperaría que cambiara si dejáramos nuestro idioma, y cómo lo notaríamos?
Son preguntas, no un reclamo. Un profesional que conoce a tu hijo puede darte una respuesta clara, y entonces decides con esa respuesta en la mano. Si el profesional vio algo concreto en tu hijo, esa preocupación sigue mereciendo atención. Lo que queda abierto es solo si dejar un idioma es la manera de responder a ella, y cuánto costaría esa decisión en casa.
Lo que podría costar el cambio en casa
En la parte del capítulo sobre niños con una necesidad especial identificada, King y Mackey enumeran costos reales que pueden venir con un cambio al idioma mayoritario. Puedes llevar esa misma lista a cualquier conversación sobre el cambio:
- Qué se perdería si usaran un solo idioma: por ejemplo, la posibilidad de hablar con un abuelo o una abuela, o con un familiar, que no habla el idioma mayoritario.
- Si el padre o la madre terminaría usando con el niño su idioma más débil, cuando lo más rico que puede darle está en su idioma más fuerte.
- Si algún hermano o hermana también perdería la oportunidad de crecer bilingüe, si toda la familia cambiara de idioma.
Los autores dicen además que los médicos y los terapeutas están formados para mirar de cerca habilidades concretas y tienen poco tiempo para considerar toda la vida familiar y social del niño. Por eso esta lista te toca llevarla a ti: quien te aconseja puede no haberla visto.
Quién decide
Decides junto con los profesionales que ya trabajan con tu hijo. Las fuentes leídas para este sitio no dicen qué arreglo de idiomas le conviene a un niño en particular, y este artículo tampoco. Te da las preguntas que puedes llevar y los costos que puedes poner sobre la mesa. Si no sabes cómo empezar, anota las dos primeras preguntas y lleva la hoja a la consulta.